Mujeres en su lengua



*Por Cynthia Franco


La colección “Mujeres en su lengua” está conformada por obras de Mimí Kitamura, Betsy Numen, Zyanya Nallely; de Marcela Zamudio y Karen Márquez, habitantes de las fronteras de Chihuahua y Tijuana, respectivamente; de Karen Hache, integrante de la agrupación de rap La Otredad; de Jimena González, Yssel Tarín Abrego; de dos hablantes de lengua Tu’un savi:Nadia Ñuu Savi y Celerina Sánchez; de voces reconocidas por su amplia trayectoria: Sara Raca, Victoria Cuacuas, Edmeé Diosa Loca. En medio de ambas generaciones encontramos a quien escribe, Cynthia Franco, nativa de Tijuana y a Hebe Rosell, como figura mentora, guía, Maestra e iniciadora de muchas de nosotras: todas mujeres que hemos caminado por la oralidad mediante diferentes técnicas y posibilidades, usando como extensión de lo vocal la corporalidad y la teatralidad del texto, la expresión a través del canto, el rap y las décimas, las improvisaciones y una gama de potencias sonoras.

La colección que aquí se muestra fue concebida a partir de una mirada como gestora y, por ende, como enlazadora de mundos,para denotar la escucha y permanencia del trabajo y trayectoria de voces jóvenes y pioneras de la poesía en voz alta que tuvieran composiciones más que poemas. Voces que reflexionan en torno al papel de la mujer y sus propias historias nombradas en el punto histórico que cada una habita. En varios casos, y es de reconocerse, hemos decidido luchar dedicándonos a explorar diferentes resonancias y proyectos donde no sólo nos beneficiamos a nosotras mismas, sino también a otras mujeres y comunidades.

Es así como el camino recorrido nos permite proponer a la enseñanza de nuevas voces, organización de eventos, charlas, y entrenar la escritura como partitura enriquecida por el sonido y sus variaciones. Una labor que requiere entrega, disciplina, perseverancia, presencia, diálogo, fuerza en el discurso y, sobre todo, voz verdadera. Cabe decir que la selección también fue pensada desde la generación y disposición de vínculos colaborativos y afectivos.

Entrar en tema desde el nombramiento “selección” es delicado, puesto que entre la escena eslamera y performática en general, surgen casi a diario nuevos poemas y públicos. Así es como establecimos criterios entre la poética spoken word(Poesía hablada o en voz alta) y su hermandad con el movimiento slam poetrydel que hablaremos más adelante. Ésta resulta una labor compleja en la medida que buscamos, como ya lo mencioné anteriormente, profundidad y contundencia en su escritura, además de fuerza en la ejecución, una reflexión universal, es decir, que sea una postura para el mundo, y entrenamiento vocal. Algunas de ellas, como Edmeé Diosa Loca, Sara Raca y Victoria Cuacuas,tienen material grabado de forma profesional y puede escucharse en redes a través de los siguientes links:

http://diosaloca.mx/author/edmee/ 
http://sararaca.com/tejidosdelaire/ 
https://www.youtube.com/watch?v=A3UC29v1owg.

Cabe mencionar que en el ámbito del slam de poesía, no sólo se encuentran las aquí antologadas en esta primera edición, pues las voces de Mariana Era, Sandrah Mendoza, Shimara Magaly, Itzel Nayelli y Joana Medellín también forman parte de la escena, activas o inactivas, siguen adelante con sus propios proyectos y en mayor medida, con formato de micrófono abierto más que slam poetry.Ellas han marcado el spoken wordcon poemas que contribuyen al diálogo en torno al feminismo desde una postura crítica y en permanente lucha y resistencia. En una próxima colaboración con Poética Sonora se pretende sumar voces a esta colección para enriquecer esta conversación.

En “Mujeres en su lengua” se muestra que la oralidad es un puente desde antes de que exista la palabra escrita. Cuando decimos poesía en voz alta, también incitamos y provocamos, conducimos a la confrontación tanto por el contenido como por las formas de expresarlo con la mirada,  por medio del contacto y la conexión, la constante búsqueda por atravesar otras historias desde la historia propia.

La colección también está integrada no sólo por mujeres que están dedicadas por completo al slam, sino también cantantes como es el caso de Hebe Rosell, sobreviviente y exiliada por la dictadura en Argentina, es una Maestra Comprometida de la mayor parte de quienes conformamos esta muestra. Desde su historia atravesada, ha levantado voces del asfalto para que, justo como ella nombra, “atraviesen la herida” y se salven a través de la voz. De este modo es posible escuchar que esta compilación está integrada por mujeres congruentes con su vida y obra: ponemos el cuerpo donde ponemos la palabra, ponemos la mirada donde ponemos la presencia, donde tocamos, decimos, donde decimos, tocamos.

Desde nuestras muy peculiares historias ha surgido el canto y la necesidad de visibilizar hablantes de la lengua originaria Tu’un savicomo Celerina Sánchez y Nadia Ñuu Savi; con ellas, insistimos en incluirlas. Ambas migrantes que vienen a mostrar su constante ‘re-existencia’ para denunciar violencias en sus comunidades, en su misma lengua y herencia.

Si usamos la palabra, es para dialogar desde el compromiso con nosotras mismas y el mundo. Poetas como Karen Márquez, Marcela Zamudio y quien suscribe, también nombramos el sacrificio y ardor que habita las fronteras de Tijuana y Chihuahua donde nos enfrentamos con el desierto y la falta de posibilidades. Así seguimos poetizando el norte y sublimamos su raíz aun cuando es la esquina que da miedo tocar. De esta forma hemos aprendido a sostener nuestra palabra con el ritual de aullar las llagas y defendernos con garras. Nuestras voces emergen desde el desierto para renacer en un cántaro, volcánicas y fuertes. Inventamos una lengua para poder parir. Parir es poder.

Voces como las de Zyanya Nayelli, Jimena González, Karen Hache, Mimí Kitamura y, yo misma, Cynthia Franco, somos voces jóvenes que aún aprendemos entre identidades, resonancias y nos sostenemos también de las poetas que ya tienen más sendero recorrido, técnica y herramientas. E incluso, podría decir de mí, que me encuentro en medio de dos generaciones, las de trayecto y las contemporáneas, buscando tejer e involucrar ambas vertientes. A partir de esta selección queda claro que algunas no se dedican de lleno al slam poetry; sin embargo, era y es urgente involucrar a participantes activas en defensa de su labor como mujeres vibrantes, ya que aún tenemos mucho trabajo y camino que recorrer en torno a la disciplina que implica ser una voz del spoken word,en lo que atañe al trabajo del texto, de la voz, del cuerpo y la técnica misma que se requiere.

Desde luego ser partícipe de Poética Sonora también es buscar y trabajar desde la autogestión para que se viva dignamente de esta labor. La poesía dicha en voz alta se practica como un oficio necesario para la humanidad. Que la poesía sea un puente donde no sólo predominen hombres que gestionan, organizan y “hacen posible”; y más bien, haya mujeres que gestionan, organizan, y hacen posible desde la transformación y celebrando la diversidad. Son las mujeres las que contamos la realidad y desde la grieta nos armamos de valor para subirnos a un escenario tomando el micrófono. Sabemos la urgencia de apoyarnos unas a las otras para mantenernos vivas a través de eso: LA PALABRA.


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Marzo 2019